¿CUÁNTO DURA UNA BOTELLA DE VINO ABIERTA Y CÓMO CONSERVARLA?
Abrir una botella no significa que haya que terminarla esa misma noche. Si se cierra
correctamente y se guarda en frío, el vino puede mantenerse en buenas condiciones durante
varios días.
Entonces, ¿cuánto dura el vino abierto?
Como orientación general:
Un espumoso: entre uno y dos días.
Un blanco o rosado: entre dos y tres días.
Un tinto: entre tres y cinco días.
Estos tiempos dependen del tipo de vino, la cantidad que quede en la botella, la temperatura y
el cierre utilizado.
Qué ocurre cuando se abre una botella
Al retirar el corcho, el vino entra en contacto con el oxígeno. Al principio, esa oxigenación
puede ayudar a que exprese mejor sus aromas.
Con el paso de las horas, el vino comienza a oxidarse. Pierde frescura, cambia de color y sus
aromas se vuelven más planos. Cuanto más aire queda dentro de la botella, más rápido
evoluciona.
Por eso, una botella casi llena suele conservarse mejor que otra en la que solo queda una
copa.
Cuánto dura cada tipo de vino abierto
Espumosos: entre uno y dos días
Los espumosos son los más delicados porque, además de oxidarse, pierden progresivamente
sus burbujas.
Un vino como NOC Brut Prestige o NOC Brut Rosé debe cerrarse con un tapón específico
para espumosos y guardarse inmediatamente en la nevera.
La conocida cucharilla colocada en el cuello no sustituye a un cierre hermético. Para
conservar la burbuja, lo que realmente ayuda es mantener la botella cerrada y fría.
Blancos y rosados: entre dos y tres días
Los blancos y rosados mantienen mejor su frescura cuando se cierran y guardan en la nevera. Los vinos jóvenes y aromáticos pueden perder intensidad antes. Otros blancos con mayor
estructura o crianza, como NOC Chardonnay FB, pueden conservar parte de su carácter
durante más tiempo.
Antes de volver a servirlos, comprueba que mantienen un aroma fresco y un sabor equilibrado.
Tintos: entre tres y cinco días
Los tintos suelen resistir algo más gracias a su estructura y sus taninos, pero también deben
protegerse del aire y del calor.
NOC Tempranillo, NOC Coupage y otros tintos con crianza deben cerrarse bien y guardarse
en la nevera.
Cuando quieras volver a servirlos, sácalos con algo de antelación para que recuperen
gradualmente su temperatura adecuada.
Cómo conservar correctamente una botella abierta
Vuelve a cerrarla cuanto antes
Utiliza el corcho original si encaja correctamente o un tapón hermético. Para los espumosos
es necesario un cierre diseñado para soportar la presión.
Guarda también el tinto en la nevera
El frío ralentiza la oxidación. Esto funciona para blancos, rosados y también para tintos.
Mantén la botella de pie
Una botella abierta debe guardarse en posición vertical. Así se reduce la superficie del vino
que queda en contacto con el aire.
Evita la luz y el calor
No dejes la botella junto a una ventana, cerca del horno o sobre la mesa durante varios días.
Si queda muy poco vino, puedes pasarlo a una botella de vidrio más pequeña y limpia para
reducir la cantidad de aire en su interior.
Cómo saber si el vino sigue en buen estado
Antes de desecharlo, utiliza la vista, el olfato y el gusto.
Algunas señales de deterioro son:
El aroma frutal ha desaparecido.
Huele a vinagre o a fruta excesivamente madura.
El color se ha vuelto apagado o amarronado.
El sabor parece plano, demasiado ácido o desequilibrado.
En un espumoso, la burbuja ha desaparecido.
Preguntas frecuentes sobre el vino abierto
¿Hay que guardar el vino tinto abierto en la nevera?
Sí. El frío ayuda a ralentizar la oxidación. Solo hay que sacarlo antes de servir para que
recupere una temperatura agradable.
¿Cuánto dura sin meterlo en la nevera?
A temperatura ambiente evolucionará más deprisa, especialmente en verano. Es preferible
cerrarlo y refrigerarlo desde el primer día.
¿Funciona poner una cucharilla en un espumoso?
No sustituye a un tapón hermético. Para conservar las burbujas, utiliza un cierre específico
para espumosos.
Una botella abierta todavía tiene recorrido
Conservar el vino no requiere grandes accesorios. En la mayoría de los casos basta con volver
a cerrar la botella, mantenerla de pie y guardarla en la nevera.
Un espumoso puede acompañar el día siguiente; un blanco o rosado, varias comidas; y un
tinto bien conservado puede seguir evolucionando durante algunos días.
Porque abrir una botella no siempre significa terminarla. También puede significar volver a
ella con calma.
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