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Huele a flores, pero no lleva flores: el pequeño misterio del vino

8 may
2 min de lectura

Acercas la copa y alguien dice: «Huele a flores blancas». Vuelves a probar. Tú encuentras algo parecido al melocotón. Entonces surge la pregunta: ¿cómo puede un vino recordar a tantas cosas si está hecho de uva?

Mayo, con la primavera llenándolo todo de aromas, es un buen momento para resolver ese pequeño misterio.

Un vino puede oler a flores porque contiene compuestos aromáticos que también aparecen en ellas. Pueden proceder de la uva o desarrollarse durante la elaboración. Describir un aroma floral no significa que se hayan añadido flores al vino.


¿De dónde sale ese aroma?

La uva contiene mucho más que agua y azúcar. Entre sus componentes hay sustancias relacionadas con los aromas. Algunas ya son perceptibles en el fruto; otras se liberan o transforman durante la elaboración.

Los terpenos, por ejemplo, pueden contribuir a las notas florales. La fermentación también tiene su papel: las levaduras pueden producir compuestos como el 2-feniletanol, asociado al olor de las rosas. Estos procesos han sido estudiados por el Australian Wine Research Institute.

No hace falta aprenderse los nombres. Lo interesante es que una uva puede dar lugar a un vino cuyo aroma nos recuerde a un jardín.



«Flores blancas» no es una lista de ingredientes

Las notas de cata utilizan referencias conocidas para describir sensaciones. Flores, fruta, especias o panadería son palabras que ayudan a contar a qué nos recuerda una copa.

Cuando lees «melocotón», no significa que el vino lleve melocotón. Y «flores blancas» describe una impresión aromática, sin exigir que identifiques una flor concreta.

El vino pone los aromas; nuestra memoria ayuda a reconocerlos.



Un ejemplo en la copa: NOC Viognier

La ficha de NOC Viognier, un blanco elaborado con viognier al 100 %, describe recuerdos de albaricoque, melocotón y flores blancas. Es una propuesta para explorar cómo conviven las sensaciones frutales y florales en un mismo vino.

La bodega recomienda servirlo entre 9 y 12 °C. Puedes consultar su descripción en la ficha de NOC Viognier.

La próxima vez que lo pruebes, deja la nota de cata para después. Acerca primero la copa y piensa qué te recuerda a ti.



Una pequeña prueba para una tarde de mayo

Sirve un poco de vino en una copa limpia y sin olores de detergente.

Huélelo primero sin moverlo y después hazlo girar suavemente.

Empieza con una pregunta sencilla: ¿me recuerda más a fruta, a flores o a especias? Si percibes fruta, intenta precisar un poco: ¿cítrica, madura, de hueso?

Después, compara tus impresiones con las de alguien que esté contigo. Encontrar palabras diferentes puede ser la parte más interesante de la experiencia.

La próxima vez que alguien diga que un vino huele a flores, ya tendrás una explicación. Y, sobre todo, una nueva forma de acercarte a la copa: con curiosidad.


Descubre NOC Viognier y explora los aromas de la primavera a tu manera.







 
 
 

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